LA ESTABILIDAD ECONÓMICA IMPULSA EL CRECIMIENTO DEL TRANSPORTE POR APLICATIVOS.

El Perú ha construido durante las últimas décadas una imagen de estabilidad económica que pocos países de la región han logrado igualar. Gracias a una inflación controlada, sólidas reservas internacionales y un tipo de cambio que ha soportado crisis externas sin mayores desequilibrios, Lima se posicionó como uno de los principales destinos para la inversión extranjera en América Latina. A ello se suma el crecimiento del turismo, la expansión del comercio y el fortalecimiento de una clase media urbana con mayores hábitos de consumo, lo que genera oportunidades para sectores como el inmobiliario, financiero y tecnológico.
Dentro de este contexto de estabilidad, los negocios vinculados al traslado de personas encuentran un entorno favorable para expandirse.

Atractivo

Las aplicaciones de movilidad no son ajenas a esta realidad. El gerente de Comunicaciones de Uber para la región Andina, Centroamérica y el Caribe, Camilo Segura, señala que el Perú representa un mercado clave debido, principalmente, a su estabilidad económica.
Según explica, una economía predecible permite que tanto ciudadanos como turistas utilicen la misma aplicación, empleen sus métodos de pago habituales y tengan la seguridad de que el servicio estará disponible. Generar ese nivel de confianza en países con alta volatilidad económica o institucional suele demandar más tiempo y recursos, lo que limita el crecimiento de las plataformas.
La relación entre estabilidad económica y expansión del transporte por aplicativos responde a una dinámica concreta. Segura sostiene que, a medida que aumenta la actividad económica, también se incrementa el uso de estas aplicaciones. Un mayor movimiento comercial eleva la necesidad de desplazamiento, atrae a más conductores y mejora la cobertura del servicio, reduciendo los tiempos de espera.

Regulación

Con una regulación adecuada, la movilidad compartida puede beneficiar a todo el ecosistema económico, impulsando el comercio local, ampliando el alcance de los emprendimientos ligados a la logística de última milla y disminuyendo los costos de transporte para trabajadores y familias.

Para que este proceso funcione de manera eficiente, el marco normativo debe adaptarse al ritmo del mercado. Segura considera necesario flexibilizar el servicio tradicional y actualizar normas creadas hace décadas que actualmente dificultan el avance tecnológico.
La propuesta de la empresa plantea retomar el consenso alcanzado tras años de diálogo entre los distintos actores del sector, incorporando a conductores, transporte público, la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao, así como al ecosistema financiero y tecnológico, con el fin de promover una oferta de transporte más competitiva.

El objetivo no es eliminar regulaciones, sino establecer normas modernas que permitan que el transporte tradicional y el digital compitan en igualdad de condiciones y se complementen.

La experiencia de países como Uruguay, Argentina y Chile demuestra que este camino es posible. Estas naciones avanzaron hacia marcos regulatorios más flexibles mediante procesos de consulta con los operadores del sector, logrando mayor seguridad para la inversión y un crecimiento más ordenado del mercado.

El Perú cuenta, además, con ventajas adicionales: una población cada vez más familiarizada con los pagos digitales, una geografía diversa que favorece el desarrollo de soluciones escalables y una estabilidad macroeconómica sostenida que supera a la de varios países de la región.

Fuente: Diario el Peruano.

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