El “Informe de Estabilidad del Sistema Financiero” de marzo del 2025, emitido por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), brinda una visión detallada y, en general, alentadora sobre la situación de las entidades financieras del país.
En una primera impresión, los datos reflejan una fortaleza estructural del sistema, capaz de resistir las variaciones macroeconómicas y los retos tanto del entorno internacional como del nacional, según se señala en el informe publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
No obstante, un análisis más profundo revela que esta estabilidad se debe no solo a políticas prudentes y a regulaciones sólidas, sino también a un entorno económico que requiere vigilancia constante, capacidad de adaptación y preparación ante posibles riesgos.
La aparente solidez del sistema no debe conducir a una falsa sensación de seguridad. Es necesario reconocer posibles vulnerabilidades, especialmente las relacionadas con los actores más pequeños, las conexiones con el contexto global y la veloz transformación tecnológica.
El informe inicia su análisis con un exhaustivo contexto macroeconómico, esencial para entender el entorno en el que opera el sistema financiero.
A nivel internacional, la economía global se mantiene en una situación frágil. Aunque en ciertas economías avanzadas la inflación ha empezado a moderarse, sigue representando una fuente importante de incertidumbre, afectando decisiones de inversión y consumo en todo el mundo.
Políticas monetarias
Las medidas restrictivas adoptadas por bancos centrales clave, como la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco Central Europeo, continúan generando efectos en economías como la peruana.
El aumento global de las tasas de interés, si bien necesario para contener la inflación, eleva los costos de financiamiento para empresas y familias peruanas, afectando su liquidez, capacidad de pago y, finalmente, la calidad de los créditos. Este escenario de tasas altas sostenidas demanda estrategias financieras cuidadosamente diseñadas por las instituciones.
A nivel interno, el Perú transita por un proceso de recuperación económica paulatina, aunque con incertidumbres. La inflación ha sido controlada gracias a la política monetaria del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), pero su efecto sobre el poder adquisitivo de los hogares y los márgenes empresariales aún debe ser monitoreado.
Las proyecciones de crecimiento económico son optimistas, aunque enfrentan riesgos relacionados con factores externos —como el desempeño de nuestros principales socios comerciales o los precios internacionales de los metales— e internos, como la inversión privada, los grandes proyectos de infraestructura y la situación política.
Este entorno complejo plantea exigencias importantes en la gestión de riesgos para bancos, aseguradoras y fondos de pensiones.
Estrés de solvencia
Uno de los ejes centrales del informe es el análisis de la resistencia del sistema financiero frente a escenarios extremos, mediante pruebas de estrés tanto de solvencia como de liquidez.
Estas pruebas evalúan la capacidad de las entidades para enfrentar situaciones como una recesión severa, un alza considerable en la morosidad o una crisis de liquidez abrupta.
Los resultados son, en general, positivos. La banca peruana muestra niveles de capital superiores a los exigidos por la regulación, así como una gestión de riesgos eficaz que permitiría enfrentar escenarios desfavorables sin comprometer su estabilidad ni su capacidad de cumplir obligaciones.
Este nivel de resiliencia es producto tanto de una regulación prudencial sostenida en el tiempo por parte de la SBS como de las lecciones aprendidas del propio sistema financiero, lo cual ha fortalecido una cultura de cautela y disciplina.
Sin embargo, resiliencia no implica inmunidad. El Recuadro 1 del informe, centrado en las “Tensiones comerciales”, destaca cómo factores globales como las disputas comerciales entre potencias o las interrupciones en las cadenas de suministro pueden impactar directamente en la economía peruana y en su sistema financiero.
Choques
Tales impactos pueden transmitirse a través de reducciones en exportaciones, menor inversión, caída del empleo y, por ende, en la capacidad de pago de empresas y familias. Aunque el informe analiza cómo estos choques se transmiten por diversos canales, su carácter impredecible obliga a una vigilancia constante y a planes de respuesta oportunos por parte de las autoridades y las entidades.
Además, es crucial observar lo que ocurre a nivel micro, donde las decisiones individuales dan forma a tendencias más amplias. El informe dedica atención al comportamiento de las tasas de interés, distinguiendo entre las aplicadas a “deudores nuevos” y las correspondientes al total.
Esta diferenciación es clave, ya que permite analizar con mayor precisión el acceso real al crédito de nuevos usuarios, así como las condiciones que enfrentan las pequeñas empresas y los hogares más vulnerables al momento de financiarse.
Costos
Un aumento sostenido en las tasas para nuevos prestatarios podría significar una barrera para el financiamiento, limitando tanto el consumo como la expansión de pequeños negocios y, en consecuencia, ralentizando la economía.
El informe también destaca los avances metodológicos para el cálculo de estas tasas, como la inclusión de deudores antiguos con características similares a los nuevos. Esto permite una supervisión más enfocada en proteger al usuario y promover el acceso equitativo al crédito.
Otro aspecto esencial es la evaluación del “Riesgo de mercado (Tasa de interés)” que se analiza en el Recuadro 2. Las variaciones bruscas en las tasas pueden impactar en el valor de los activos y pasivos de las entidades, afectando su rentabilidad y solvencia. Aunque las pruebas de estrés muestran solidez, el entorno es volátil y puede presentar escenarios extremos con mayor frecuencia.
La gestión activa de plazos, posiciones en tasas y exposición a instrumentos financieros derivados será esencial para preservar la estabilidad y evitar pérdidas imprevistas. Esto requiere no solo cumplir con la normativa, sino aplicar una gestión sofisticada y anticipada.
Mirando hacia adelante
El sistema financiero peruano enfrenta desafíos que exceden los ciclos económicos. La transformación digital, aunque trae beneficios como eficiencia e inclusión, también introduce riesgos complejos. La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad, ante posibles ataques que podrían afectar la operación y la confianza.
Monitoreo
La estabilidad financiera no es solo un tema técnico: tiene un impacto directo en la vida de las personas. Un sistema fuerte garantiza que los ciudadanos accedan a créditos, resguarden sus ahorros y protejan a sus familias mediante seguros.
La labor de la SBS, junto con el compromiso de las entidades, es esencial no solo para el desarrollo económico, sino para fortalecer la confianza pública. La resiliencia es un proceso dinámico que requiere mejora continua.
El informe de marzo de 2025 confirma que el sistema financiero peruano es sólido y puede enfrentar escenarios complejos. Sin embargo, la complacencia podría poner en riesgo esa estabilidad.
Es fundamental mantener una supervisión permanente sobre los riesgos macroeconómicos, prestar especial atención a las tasas para nuevos deudores, y adaptarse ágilmente a los cambios tecnológicos y del mercado. Solo así el sistema podrá seguir siendo un motor del desarrollo sostenible y del bienestar colectivo.
Datos
- La SBS ha respondido a estos retos mediante marcos normativos que fomentan la innovación (como la banca abierta), sin descuidar la seguridad y la protección del consumidor.
- La adaptación tecnológica, la inversión en ciberseguridad, la educación digital de los clientes y la preparación operativa son claves para un futuro financiero seguro.
- La aparición de criptoactivos y nuevas tecnologías financieras impone desafíos regulatorios que requieren una respuesta con visión de largo plazo por parte de la SBS.



