Los recientes informes económicos reafirman el dinamismo sostenido de la economía peruana durante el segundo trimestre del año, impulsado principalmente por el crecimiento de las exportaciones y el aumento del consumo. En adelante, el foco está puesto en diversificar y robustecer los sectores productivos clave, como el industrial, con el fin de asegurar una expansión del producto bruto interno (PBI) que trascienda la coyuntura actual.
El Perú viene mostrando señales claras de recuperación económica y consolidación. Las proyecciones anticipadas sobre producción, inversión y consumo para el segundo trimestre del 2025 delinean una continuidad del ritmo positivo registrado en los primeros meses del año. Este avance se sostiene en bases sólidas, con una economía en expansión y una confianza que empieza a consolidarse en distintos ámbitos.
La creciente demanda energética del país ilustra esta reactivación. Al 10 de junio, el consumo de electricidad muestra un incremento anual del 4.4%, superando registros previos y evidenciando una mayor actividad en sectores como la minería, que lidera este impulso.
En el ámbito pesquero, la captura de dos millones de toneladas métricas de anchoveta durante la primera temporada, lo que representa el 67.3% de la cuota asignada, destaca la reactivación de una industria fundamental para la economía.
La inversión privada también refleja dinamismo. Las importaciones de bienes de capital crecieron un 24.1%, lo que está revitalizando sectores como la industria, la agricultura y la construcción. A ello se suma un incremento del 27.6% en la venta de vehículos pesados, indicador que refleja expectativas positivas respecto al futuro productivo del país.
En cuanto al consumo, se observa una marcada aceleración: en mayo, las importaciones de bienes de consumo crecieron un 16%, y el indicador de big data del BBVA Research mostró un aumento de 15.6%, encadenando 18 meses consecutivos de expansión, la racha más sostenida desde abril del 2022.
En este escenario alentador, el ministro de Economía y Finanzas, Raúl Pérez-Reyes, hizo una reflexión clave: si bien el progreso es motivo de optimismo, no basta con depender de los motores actuales. La prioridad es “activar otros impulsores adicionales de la economía para mantener el crecimiento del PBI”. Esta declaración resume una visión de largo plazo orientada a fortalecer los cimientos del desarrollo económico.
Conscientes de este desafío, las autoridades han decidido dar un nuevo impulso a sectores industriales con alto potencial de crecimiento y generación de empleo. La propuesta es moderna y apuesta por la competitividad empresarial, no mediante subsidios, sino a través de condiciones de mercado favorables: mejoras en infraestructura, simplificación de procedimientos y promoción activa de inversiones.
Entre los sectores priorizados se encuentran el textil y confecciones, la orfebrería y la expansión de las zonas económicas especiales (ZEE).
Esta estrategia integral, que articula el aprovechamiento del actual dinamismo económico con la diversificación productiva y el estímulo a la formalización, es esencial. Apostar por empleo digno, desarrollo regional, innovación y eficiencia es la vía para construir un país más próspero, inclusivo y resiliente para todos los peruanos.
Fuente: El Peruano



